martes, 30 de diciembre de 2014

DOLOR Y NOESITERAPIA, por el Dr. Ángel Escudero Juan.



Se define el dolor como una experiencia sensorial y emocional desagradable asociada a un posible daño tisular.

Yo diría que el dolor es una experiencia desagradable acompañada de la respuesta biológica negativa producida por un estímulo irritativo en el cuerpo (dolor somatocortical) o por un pensamiento negativo que actualiza el recuerdo de un dolor anterior (dolor corticocortical).

El dolor agudo tiene alguna utilidad en cuanto a información sobre su causa, pero el dolor crónico constituye una enfermedad añadida.

El dolor ha sido una experiencia ordinaria en la vida del hombre.

La mayoría de los científicos que se ocupan de su estudio lo aceptan como algo necesario para la supervivencia de la especie, al menos, en el caso del dolor agudo.

Mi experiencia profesional aboga en contra de esa necesidad. Pienso que, aunque hoy el dolor es una realidad en la vida del hombre, en un futuro más o menos lejano podría cambiarse la programación del cerebro, por medio de un aprendizaje adecuado. El hombre necesita defenderse de las agresiones sólo teniendo adecuado y suficiente conocimiento de las mismas.

Para la elaboración del dolor se precisa de la existencia de un sistema nervioso. Y todo esto para tener conocimiento, al tiempo que se sufre, de que algo está poniendo en peligro nuestra integridad biológica, y poder huir o defendernos de la agresión, en el mejor de los casos. No vemos la finalidad del dolor crónico, que por sí mismo es una enfermedad añadida.

Si observamos a un ser unicelular como la ameba, veremos que no tiene sistema nervioso y que sin éste es incapaz de sentir dolor alguno. Sin embargo, la ameba “sabe”, “conoce”, cuándo algo atenta contra su integridad… Y le basta “saber” para defenderse, para tratar de huir de la agresión, para sobrevivir.

¿Por qué el hombre, con su sistema nervioso, con su cerebro tan evolucionado, tan “superior”, se comporta posiblemente con menos inteligencia que la ameba, puesto que no le basta con tener conocimiento de la agresión sino que, además, tiene que sufrir para defenderse de ella?

Si los seres unicelulares no necesitan el dolor para sobrevivir, al hombre debería bastarle también saber, conocer la existencia de la agresión, para conseguir la misma finalidad. 

El dolor es un hecho, una realidad, pero no creo que sea un hecho irreversible.

La analgesia psicológica que disfrutan mis pacientes mientras los opero, mientras paren o en multitud de otras situaciones, demuestra que el hombre puede lograr la insensibilidad al dolor y que para sobrevivir como individuo y como especie le debe bastar el conocimiento de la agresión. Mis pacientes saben muy bien, mientras están en el quirófano, que yo busco sólo y únicamente su bien. En ocasiones, pueden percibir algunas sensaciones táctiles poco discriminadas, pero no hay reflejo de defensa, están tranquilos y relajados mientras les opero. Saben y no sufren.

Mi trabajo no es para ellos una agresión, sino todo lo contrario: el remedio a algún mal que padecían.



Fragmento extraído del libro “Curación por el pensamiento (Noesiterapia)”, páginas 177-179, del Dr. Ángel Escudero Juan, con más de cuarenta años de experiencia operando sin anestesia química.

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