miércoles, 4 de junio de 2014

Las creencias familiares limitativas, por Emilio Fiel.



Volverse consciente exige de una gran energía y fortaleza suficiente para reevaluar las creencias limitativas que todavía almacenamos. Y abandonar las que ya no sirven a nuestro propósito profundo. El cambio permanece y vamos transformando nuestras costumbres de abajo arriba, subiendo por los chakras. Primero la conciencia familiar o tribal heredada de nuestros ancestros, lo que nos ayuda a sustituir malos hábitos alimenticios o inadecuadas formas de ejercicio físico en cuanto uno de los nuestros enferma. Se hace necesario elegir de manera más responsable y ser más conscientes del estado corporal.

Lo mismo cuando llega una crisis emocional (separación, enfermedad, muerte de alguien cercano, ruina…), entonces hay que transformar las creencias anticuadas que rigen en nuestra conciencia por otras más fluidas y adecuadas a los tiempos que corren. Se aprenden nuevos métodos para controlar el desequilibrio emocional, se abandonan rutinas, lugares de vida o de trabajo y se cambia de horizonte para recomenzar de nuevo en circunstancias más favorables o por lo menos distintas.

Hay que dejar lo viejo y da miedo entrar en lo nuevo, nos atrae y nos asusta hacernos más conscientes, ser responsables de nuestros actos y pensamientos, o asumir la plena divinidad que somos. La tribu disuelve la responsabilidad personal respecto a las costumbres y actitudes familiares del clan, heredadas de los ancestros. Lo hacen todos, ¿por qué yo no debo hacerlo? Así se justifica todo lo que pasa en la vida cotidiana (encontrarse una cartera y quedársela, engañar a una clienta indefensa, emborracharse en una fiesta, irse con prostitutas…).

Hay que soltar esas energías heredadas y esas creencias y prejuicios grupales para poder alcanzar la curación. Si crees que el cáncer es mortal porque en tu familia hasta el momento todos los que lo han creado han muerto, entonces lo tienes crudo hasta que no cambies el chip. Ya que incluso tus amigos y familiares serán un obstáculo con sus creencias para la sanación definitiva. Hay que trabajar con visualizaciones, relajamiento, recapitulación y regresiones para afrontar esa entidad con vida propia. Una entidad que es el fruto de tantos rencores y frustraciones del pasado que hemos desatendido, y que ahora se presentan como algo mórbido que ya no podemos dejar de lado. Sin la resolución de las creencias familiares trabadas, y las del entorno cercano, la sanación no es posible.


Fuente: Emilio Fiel (emiliofiel.com)

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