martes, 3 de junio de 2014

El rencor como origen del cáncer, por Emilio Fiel.



En la vida diaria una situación, persona o cosa, te gusta o no te gusta. O es el amor o es el rechazo. Cuantas menos cosas te gusten más grande es tu orgullo y más difícil que puedas superar una grave enfermedad. El cáncer suele aparecer en gentes llenas de rencor y amargura, gentes que no se aman y que se sienten víctimas de las circunstancias o del entorno. Rechazan lo que son, no son capaces de asumir la culpabilidad que arrastran (la proyectan sobre los otros, las circunstancias o dios) y eso ha creado el cáncer, pero su actitud tiene que cambiar radicalmente para que la enfermedad pueda revertir. Cargan mucho dolor, frustración y rechazo sobre sus hombros; convierten a los demás en culpables de su situación; están llenos de resentimiento y son incapaces de perdonar y por tanto de perdonarse a sí mismos.

El primer aviso para navegantes es entender que los pensamientos destructivos, el odio o rencor contra otra persona, crea las condiciones del cáncer en nosotros. El perdón es imprescindible, así como la recapitulación del pasado, para recuperar el amor y la alegría, hasta que te quieras y aceptes tal y como eres. Mientras guardes rencor a tu ex pareja, a tu padre, a un pariente o alguien que estuvo cercano en tu vida eres un candidato al cáncer. Tenías mucho amor para dar, pero fuiste contrariada y decepcionada por alguien en el camino de tu crecimiento y ahora la miel se ha transformado en veneno. Es un rechazo visceral, un odio irracional, que consideras inaceptable e inmoral y que escondes de la vista del mundo, negando esta realidad a los demás y con el tiempo a ti mismo. Y como ya ni sabes que el odio existe, son las células de tu cuerpo las que proliferan expandiendo esta negatividad y creando lo maligno. Es un enfado contra todo, especialmente contra dios, es una injusticia que no tenía que haber sucedido, y al no aceptar la situación de la muerte cierta, rechazan también la sanación.

Otras veces el cáncer llega a alguien conocido, agradable, entregado a los demás pero que por dentro se siente víctima, se deja abusar fácilmente y no acepta la responsabilidad del abandono. Las frustraciones le van comiendo por dentro y el odio va anidando más profundo. Es posible que estas personas conozcan el amor, pero siempre el amor posesivo que genera rencor, por eso hay que saber en qué parte del cuerpo se enquista el cáncer para conocer algo de sus causas.


Fuente: Emilio Fiel (emiliofiel.com)

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