jueves, 29 de mayo de 2014

Los árboles frutales transgénicos, por Emilio Fiel.


El enfrentamiento de los ecologistas contra la contaminación de los campos y de la salud humana, que producen los cultivos transgénicos, se agrava ahora con la entrada en el mercado de un buen número de empresas que quieren introducir en los cultivos mundiales los árboles frutales transgénicos. Se habla del biodiesel, de papel más barato, pero nunca del impacto medio ambiental ni tampoco de sus efectos sobre las comunidades indígenas. Ya en brasil en la primavera del 2006 se aconsejó ser muy prudentes con la introducción de estos árboles, y recientemente un grupo de más de un centenar de organizaciones de diferentes nacionalidades expresaron en una carta sus preocupaciones.

Se aconseja expandir el monocultivo lo que ya es una aberración, pero especialmente tratan de crear árboles de crecimiento más rápido que el natural (se agota el suelo y se absorbe mucha más cantidad de agua); árboles que resistan el frío para extenderlos por zonas lejanas (se alterará el sustento de comunidades rurales); árboles con propiedades insecticidas (se matarían grandes cantidades de insectos inocentes, e incluso flora y fauna del entorno); árboles manipulados para facilitar el procesamiento de la celulosa (creará árboles débiles y enfermizos)… Además el polen de los árboles puede llegar cientos de kilómetros, alcanzando a los bosques naturales y pudiendo extender la contaminación como una plaga imparable. Aunque claro está, también se pueden volver estériles a través de los genes terminator, con lo cual haremos que todos los agricultores del planeta tengan que depender de los grandes laboratorios para conseguir semillas. Así que si sumamos la contaminación con la esterilidad y las mutaciones incontrolables de los próximos años (clima, suelo, exceso o falta de agua, etc) se nos presenta un panorama abrumador.

Y para terminar, las tres cuartas partes del papel que se consiga de esta manera será para la propaganda de las transnacionales, que no sería necesaria siempre que apoyáramos las producciones locales y descentralizadas.


Fuente: Emilio Fiel (emiliofiel.com)

No hay comentarios:

Publicar un comentario