miércoles, 28 de mayo de 2014

A más velocidad, menos reflexión; por Emilio Fiel.


Todas las empresas multinacionales buscan resultados inmediatos, quizás con excepción de las industrias suecas que debaten mucho tiempo antes de tomar cualquier decisión. El trabajo lento y no estresado, unido a la alta tecnología está dando excelentes resultados en esta nación de poco más de dos millones de habitantes y extensa como el estado de sao paulo en brasil. Las industrias suecas son famosas: ericsson, volvo, nokia, electrolux, skandia… trabajando para la nasa y teniendo un volumen de negocios que para nosotros quisiéramos.

Hoy en europa comienza a extenderse el hazlo lentamente, sea para comer, para trabajar, para leer, para amar. Disfrutando de cada instante y no dejándose arrastrar por la premura que tanto altera el sistema nervioso, arrastrando consigo al resto de los sistemas corporales. Lento y bien, con calidad, dejando la comida basura y el trabajo basura para los yanquis, si es lo que quieren. La prisa y la locura de la globalización están destrozando al mundo, y debemos reivindicar una mayor calidad de vida o una mayor calidad del ser. Increíblemente los franceses y alemanes que trabajan de 29 a 35 horas a la semana han aumentado mucho su productividad, así que no tener prisa no disminuye el trabajo ni hace descender la productividad. Se trata justo de eso, de conseguir una mayor calidad y más productividad en menos tiempo y con menos presión y estrés. Volver a la familia, a los amigos, al tiempo libre, al ocio creativo, del convivir con simpleza en lo cotidiano. Un entorno de trabajo más alegre, menos impositivo, donde cada uno siente placer al hacer lo que más le gusta hacer. Trabajar sin perder calidad de vida, sin que la prisa sea el maestro, ser trabajador y no tener que sacrificar el ser que soy.

Corriendo detrás del tiempo se llega rápido al infarto, al accidente de coche o al ictus cerebral. La muerte nos encuentra rápido porque ya no sabemos vivir el presente con intensidad y sólo proyectamos en el futuro las angustias y conquistas del pasado. El tiempo es el mismo para todos pero unos saben guardar una sonrisa donde otros solamente aprietan los dientes y aceleran el paso, sin mirar ni a derecha ni a izquierda. El presente es todo lo que tenemos y perderlo es verdaderamente perder la vida.

Fuente: Emilio Fiel (emiliofiel.com)

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