martes, 28 de enero de 2014

Té de roca, digestivo tradicional.


Es digestivo, antiséptico, antiinflamatorio y tiene un efecto ligeramente hipotensor.

  
Crece en las fisuras de las rocas o junto a ellas, en áreas de montaña, y con sus sumidades floridas se prepara una infusión, de grato aroma alcanforado y sabor algo amargo, muy apreciada en muchas zonas de la mitad oriental de la península Ibérica. Es el té de roca, té de monte o té de Aragón (Jasonia glutinosa), una planta de la familia de las compuestas, que sólo se encuentra en el Mediterráneo Occidental, desde la Provenza a Marruecos.


Es una planta de apenas 60 cm de alto, con el tallo leñoso en su base, viscoso. Tiene las hojas pequeñas, lanceoladas, glandulares, dispuestas de forma alterna en los tallos. Las flores son tubulares, de color amarillo dorado, apareciendo en cabezuelas, envueltas en brácteas exteriores glandulosas. Florece desde el mes de mayo. Las sumidades floridas se recolectan al principio de la floración.

Aunque no se ha estudiado muy a fondo, en el té de roca se ha detectado la presencia de un aceite esencial, lactonas sesquiterpénicas, heterósidos, principios amargos y taninos.
Las infusiones de té de roca han tenido una gran tradición en Levante, Aragón y Cataluña, como remedios aperitivos y digestivos, para despertar el apetito y para combatir las indisposiciones estomacales y los desarreglos digestivos, los típicos empachos. Facilitan una cómoda digestión, evitan la acidez de estómago y alivian la hinchazón abdominal y la formación de gases.


Evita la halitosis.

Para evitar el mal aliento y el mal sabor de boca, se puede probar la fórmula que combina 20 g de té de roca, menta y anís verde, más la mitad de perejil. Se vierte una cucharada sopera rasa de la mezcla en un vaso de agua hirviendo y se mantiene 10 minutos en infusión.

Se considera igualmente antidiarreico, laxante (en ayunas), antiséptico, antiinflamatorio y ligeramente hipotensor. Se ha usado contra la gripe, los catarros estacionales y los ataques de tos, para lo cual se puede tomar una infusión simple de té de roca o, mejor aún, mezclada a partes iguales con tomillo y malvavisco, más unas gotas de zumo de limón. Se toman hasta tres vasos bien calientes, alejados de las comidas principales. Se deben evitar las dosis altas, pues podrían provocar vómitos.

A nivel externo, los remedios con té de roca se han indicado para limpiar heridas, sin hemorragia, y para bajar la inflamación en golpes y contusiones. Una receta válida es la que combina el té de roca con caléndula, tomillo y rabo de gato. Para prepararla se vierten cuatro cucharadas soperas de la mezcla por medio litro de agua. Se hierve 5 minutos y se cuela. Se trataría de regar la zona afectada tres veces al día con la infusión. Ésta se puede conservar en la nevera, pero es preferible renovarla a diario.

El té de roca se ha tomado en lugar del té común como infusión diaria. Muestra una suave acción tonificante sobre el sistema nervioso, y aunque su sabor es más amargo, tiene la ventaja de no presentar el efecto excitante que se le atribuye al té.

A nivel popular se considera potencialmente abortivo, por lo que se recomienda evitarlo durante el embarazo.

El té de roca se toma básicamente en forma de infusión para uso interno, o bien para lavados, baños y compresas.

Para los espasmos intestinales.

Esta planta tan popular en Aragón facilita la digestión y evita la acidez de estómago y la formación de gases.

Una agradable tisana digestiva De gran eficacia en caso de espasmos intestinales y flatulencias es la tisana que combina el té de roca con ajedrea blanca (Satureja fruticosa), hierbaluisa y melisa a partes iguales.

Para prepararla se hierve el agua, se echan las hierbas previamente mezcladas, y se mantiene 10 minutos en infusión. Resulta ideal después de comidas fuertes o copiosas, con posibilidad de aparición de los típicos retortijones.




Jordi Cebrián
Asesora: J Mª Teixé, herborista de «El Manantial de Salud»


Vía floracatalana.es

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