jueves, 23 de enero de 2014

Emilio Fiel. Sobre el verdadero Maestro de los niños.




"En la antigüedad una persona no se convertía en maestra o profesor por pasar un tribunal o sacar un título, sino porque había dado muestras de sabiduría y era respetada por su 
buen hacerAdemás si sus conocimientos no interesaban a los demás, nadie acudía a visitarle. 

Los indígenas durante largos años no han querido enviar a sus hijos a las escuelas estatales, justo por eso. Ellos no envían a los niños para estar cerca de alguien que no haya demostrado su propio saber y experiencia. Ni siquiera saben si son buenas gentes y qué tipo de cosas meterán en el corazón de los pequeños. Han leído unos libros sobre cómo enseñar y les han dado un título de reconocimiento, pero nadie sabe nada de sus ideas ni sentimientos, de su carácter ni de sus dependencias, de sus aspiraciones en la vida ni de sus principios. 

Es necesario saber en qué manos ponemos a nuestros hijos, qué tipo de personas son, qué van a compartir de lo que llevan dentro de sus corazones. Lo importante no es el envoltorio del título, lo importante es qué hay por dentro de las personas, de otra manera será como la trasmisión de un alma vacía, un diccionario repitiendo palabras sin espíritu, sin amor, sin belleza y sin visión de futuro."


Por Emilio Fiel

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