domingo, 31 de marzo de 2013

Las semillas: manual de instrucciones.

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Para comenzar con buen pie un huerto ecológico, lo primero es acercarnos al “mundo de las semillas” y conocer cuál es su importancia. Hay que pensar que la semilla es el kit de instrucciones para el desarrollo de la planta, y por lo tanto el éxito de la germinación, crecimiento, cosecha y futuras semillas que obtengamos dependerán en gran medida del estado de la simiente o semilla.

Muchas veces nos equivocaremos y creeremos que nuestro error se debía a un mal riego, insolación, plagas, falta de nutrientes…, y en realidad muchas veces podrá deberse a una mala semilla. En resumen, la calidad de la semilla es fundamental, debemos comprobar varios aspectos para evitar una mala semilla:

1. Inmadurez en la recogida de semillas (existe una madurez fisiológica y morfológica)
2. Carencias nutritivas durante el crecimiento de la planta
3. Semilla envejecida
4. Daños físicos en manipulación o conservación
5. Plagas y enfermedades de la planta
6. Cuestión genética de la especie (tamaño, sabor, color, precocidad, resistencia a plagas…)

Para profundizar y conocer al detalle el mundo de las semillas, veremos los siguientes puntos:

A. ¿Qué semillas usar y dónde encontrarlas?
B. Puesta a punto de las semillas
C. Como y donde sembrar cada hortaliza
D. Cómo hacer un semillero

A. ¿QUÉ SEMILLAS USAR Y DÓNDE ENCONTRARLAS?
 
Normalmente cuando hacemos nuestro primer huerto, solemos comprar algún sobre de semillas convencionales para probar. Para iniciarnos en la horticultura está bien, pero en el futuro, es recomendable comenzar a utilizar variedades locales o rurales de la zona, que se adaptan mejor al clima y suelo de la zona, y por lo tanto nos darán mayor garantía de éxito en nuestro huerto. Además estaremos contribuyendo a conservar y mantener la biodiversidad de la agricultura, que falta le hace.

Importante, a ver de dónde son esas semillas…:

1. Las semillas obtenidas de verduras del mercado corren el riesgo de no haber madurado lo suficiente en el fruto o ser una semilla de una variedad comercial híbrida F1. Las semillas híbridas  no son semillas transgénicas, pero son poco recomendables si queremos crear nuestro propio banco de semillas de huerto. Aunque las plantas de F1 son muy vigorosas y presentan una elevada producción y bonitas formas y colores, no producen semillas con las mismas cualidades, bajando mucho su rendimiento el segundo año. Nos quedarían dos opciones: comprar nuevas semillas F1 o trabajar cuidadosamente varias cosechas durante años para recuperar de nuevo la generación F1.

2. Algunas semillas de sobres comerciales están tratadas con productos químicos, podemos asegurarnos porque muchas presentan un polvo de coloraciones muy llamativo: rosa, gris, azul brillante.

3. La compra de semillas ecológicas y el intercambio con otros hortelanos y agricultores nos garantizan excelentes semillas para nuestro huerto urbano.

4. Semillas mal conservadas o viejas: olores a humedad, ausencia de embrión, fáciles de romper (indicador de que están demasiado secas)
En las tiendas convencionales: herbolarios, grandes superficies, tiendas de jardinería… se encuentran sobres de semillas comerciales, que como ya hemos dichos, pueden ser híbridas F1 o tratadas con algún producto químico, aditivo…. Son muy productivas, pero el inconveniente que presentan es que hay que comprar todos los años, en contra de las semillas tradicionales o ecológicas que además suelen ofrecernos variedades muy diversas, intensos y nuevos sabores, y la posibilidad de crear nuestras variedades de hortalizas. Sin contar que con este tipo de semillas favorecemos la diversidad biológica de nuestra agricultura.
Para poder adquirir estas semillas rurales o ecológicas, os damos algunos datos donde podréis encontrarlas:

  • Agricultores locales, ´¿Qué mejor que adquirir las semillas de un hortelano cercano? Aquí puedes encontrar agricultores ecológicos de toda España.
  • Instituciones oficiales: encargadas de conservar variedades locales, regionales y nacionales de variedades tradicionales.
  • Asociaciones y redes de intercambio de tu comunidad autónoma.
  • Centros de Educación Ambiental de tu región
  • Venta por Internet
 
Nuestras propias semillas
Si estamos interesados en la idea de intercambiar semillas con otros horticultores y queremos crear nuestras propias variedades de tomates, lechugas, melones…. A continuación os contamos algunos consejos breves para obtener vuestro propio banco de semillas.
Lo primero es tener semillas ecológicas. Una vez cultivada hay que observar bien la planta de la que vamos a recolectar semilla, ya que en función de sus características (tipo de flor, polinización y tipo de fruto), nuestro diseño de huerto o la época de cosecha se pueden prever posibles cruces de variedades o pérdidas de semilla. De forma resumida, estos son los conceptos más importantes para conocer el tipo de semilla de cada hortaliza:

1. Tipos de floración:

  • Floración dilatada: son hortalizas que van produciendo flores durantes varios meses. Ejemplos: calabacín, calabaza, melón, tomate.
  • Floración adelantada: otras hortalizas florecen en gran número en breves periodos de tiempo. Es el ejemplo de la lechuga, que pueden embolsarse para evitar cruzamientos de forma preventiva.
  • Vernalización: por último es importante conocer si la hortaliza florece cada dos años (planta bianual), es decir, hay plantas que florecen tras pasar su primer invierno. Es el caso de las zanahorias y cebollas por ejemplo.

2. Polinización: podemos dividir a las plantas en dos tipos en función de cómo se polinice la flor que nos dará el fruto con las esperadas semillas:

  • Autógamas: en la misma flor está el polen y el óvulo. Son flores que se autopolinizan: habas, tomates, berenjena, pimiento…
  • Alógamas: la flor requiere del polen de otra para polinizarse, por lo tanto este tipo de hortalizas se cruzan fácilmente con otras de su misma familia. Son las hortalizas que tienen mayor posibilidad de cruzamiento, para evitar cruces podemos rediseñar el huerto y tomar las siguientes precauciones:
  • Distancias de precaución para evitar cruzamientos.
  • Evitar plantar variedades distintas de la misma hortaliza.
  • Separar el cultivo en el tiempo (una siembra precoz de una y otra tardía de la otra)

3. Tipo de fruto:

  • Fruto en el extremo: entutorar para evitar que se pudra en el suelo, el fruto que hayamos seleccionado para semilla.
  • Fruto desgranado: es el caso de la lechuga, que deja caer la semillas fácilmente, por lo que debe recolectarse rápidamente o embolsarse. Importante: la maduración varía con las condiciones ambientales, así suele adelantarse en verano con las temperaturas altas y humedad baja) y retrasarse en las variedades de otoño con la humedad alta y temperatura baja.

4. Extracción de la semilla:

Fruto seco: se recogen y extraen las semillas manualmente o golpeándolas (cuidado si son muy grandes pueden dañarse). Estas semillas deben recogerse rápido una vez estén maduras, ya que les influyen más las condiciones ambientales ya que no están protegidas del exterior. Ejemplo: leguminosas, albahaca, acelga, espinaca, girasol, lechugas…


Fruto carnoso: la semilla está rodeada por una envuelta carnosa que la protege. En este caso, las semillas se pueden extraer del fruto madura, quitando la carne y dejando secar las semillas, o esperar su secado en la planta.

Fermentación: en el caso del tomate y el pepino, se extrae la pulpa y se deja fermentar en un vaso. Cuando se forme un hongo blanco en la superficie, se cuela y se deja secar la semilla. Con ello se consigue eliminar microorganismos patógenos y el cubrimiento gelatinoso, facilitando su germinación.


Una vez seleccionados los frutos y obtenidas nuestras semillas, debemos conservarlas adecuadamente para asegurarnos que guardarán su poder germinativo. Lo fundamental para almacenarlas en características óptimas, es lo pensar en los parámetros de germinación: humedad, luz, oxígeno y calor, y conseguir justo lo contrario: baja humedad, baja temperatura que a su vez reduce el oxígeno y nada de luz. Esto lo conseguimos secando bien las semillas e introduciéndolas en sobres o botes de cristal bien cerrados, y que estarán almacenados, si es posible, en nuestra propia nevera o en caso contrario en un lugar oscuro y fresco. Una buena idea es utilizar arroz o bolsitas de sílice de electrodomésticos que nos aseguren que la humedad no entra en nuestro envase.

El siguiente paso tras guardar las semillas es el etiquetado. Trataremos de dar una información detallada sobre la semilla: hortaliza, variedad, fecha de recolección, procedencia…
Y por último, es recomendable tener una base activa de semillas (se planta cada año) y otra base pasiva (se guardará durante varios años). A continuación os mostramos un cuadro resumen con los pasos para obtener semillas de las hortalizas más comunes:




B. PUESTA A PUNTO DE SEMILLAS

Para que toda la información que contienen las semillas se ponga a funcionar, lo primero que debemos conseguir es la germinación de la semilla. Para ayudar a que germine la semilla necesita humedad, oxígeno y calor. Pero lo más común es humedecerlas previamente antes de sembrarlas, igual que hacemos con las lentejas, garbanzos… en la cocina. Las semillas de leguminosas (entre otras..) es recomendable dejarlas 24-48 horas en agua antes de la siembra, consiste en rehidratarlas.
Es importante que no olvidemos las siguientes recomendaciones para evitar que las semillas encuentre dificultades de germinación:

  • Que de forma continua se mantenga los parámetros de oxigeno, agua y calor.
  • Riego frecuente (cuidado con pasarse, si la tierra comienza a virar a color verde es que nos estamos pasando…)
  • No plantar las semillas demasiado profundas en el caso de semillas muy pequeñas.
  • Evitar periodos y condiciones de sequedad.

Si todo va bien, las células del embrión comienzan a agrandarse, y entonces la cáscara se abre y la raíz emerge, en primer lugar, seguida del brote pequeño que contiene las hojas y el tallo. Algunas cáscaras de semillas son tan duras, que el agua y el oxígeno no pueden pasar a través de ellas fácilmente, y por ello suelen tardar más en germinar, o necesitan una temperatura mayor de germinación, como es el caso del pimiento y la berenjena.

C. CÓMO Y DÓNDE SEMBRAR CADA HORTALIZA

Si hemos podido activar las semillas, es el momento de sembrarlas, pero atención, según que tipo de hortaliza la siembra es recomendable hacerla de una forma u otra. Dos ejemplos muy comunes son la zanahoria y el tomate. La primera se siembra directamente en la tierra de cultivo, mientras que el tomate es más recomendable sembrarlo en un semillero, para adelantar a planta y después llevarla al terreno de cultivo bien crecida. Además del tipo de siembra, la época o mes en la que se realiza suele variar mucho según clima y orografías de la zona. Por ejemplo: en zona de montaña o el norte de España las siembras directas y los semilleros se realizan más tarde que por ejemplo en el centro de Madrid. Así en nuestra ciudad es conveniente realizar los semilleros para el huerto de primavera en Febrero , en Mayo los del huerto de verano-otoño y en Agosto los de invierno. En el caso de siembras directas en el terreno, habría que consultar hortaliza por hortaliza.

A continuación os mostramos una tabla con los tipos de siembra y fechas orientativas para siembra directa en Madrid:




D. CÓMO HACER UN SEMILLERO

Para las hortalizas que se recomienda sembrarlas en semilleros o macetas antes de llevarlas a la parcela de cultivo (tomates, lechugas, pimiento…), no hace falta comprar multitud de semilleros, etiquetas, macetas… simplemente reutilizando materiales que tenemos en nuestra propia casa, en los mercados y tiendas vecinas, podemos empezar a preparar las semillas que nos apetezca cultivar. Cualquier tipo de envase es válido.
Para semilleros, cualquier tipo de bandeja plana, como las cajitas que puedas reciclar de productos alimenticios, cajones o cajas pequeñas de madera, tupperwares, typpers, tarteras de plástico… Para sustituir las macetas nos vale con lavar y cortar los bricks.

Nunca olvidar hacer los agujeros al recipiente para facilitar el drenaje del agua. Una vez tenemos el envase, los siguientes pasos son los siguientes:

1. ¿Qué sustrato utilizamos?: lo ideal es mitad arena de río y la otra mitad materia orgánica (tierra negra), sino con esta última valdría.

2. ¿Cuánto debemos enterrar la semilla?: pues cerca de 1 cm aproximadamente, aunque si el tamaño de la semillas es muy grande (tipo calabaza, calabacín… ) hundimos los mismos cm que tiene la longitud de la semilla.

3. ¿Cuánta cantidad de semilla siembro?: tengamos en cuenta que no todas las semillas germinan, por lo que se deben de repartir homogéneamente por el sustrato, ya sea haciendo nosotros los agujeros con el dedo o repartir las semillas y posteriormente echar una capa de tierrra por encima. Aunque, en el caso de semillas grandes (calabacín, pepino…) es mejor plantar una o dos semillas, bien profundas en macetas. Y en el caso de semilla pequeña (lechuga, cebolla…) utilizar el segundo método.

4. ¡¡¡¡REGAR!!!! Muy importante, si no tenemos pericia aún para realizarlo con regadera, es mejor usar un pulverizador para evitar remover las semillas con grandes chorros de agua.
Una vez realizada la siembra, se etiquetan los semilleros para no confundirnos, con un rotulador tipo “eddin”. Para ello, por ejemplo, se pueden reutilizar trozos de brick, CDs viejos o cualquier cosa de plástico o metal que se nos ocurra como etiqueta. Pondremos el nombre de la hortaliza, si pertenece a algún tipo de variedad y la fecha en que se ha sembrado.

En cuanto empiecen a germinar, muchas veces, sobre todo al principio, puede que tengamos que hacer un aclareo de las plántulas si hemos echado demasiada semilla. El aclareo es importante para evitar enredos y facilitar su crecimiento. Aunque es un trabajo muy costoso, estas plántulas que entresacamos pueden plantarse en otros recipientes si queremos aprovecharlas.
A continuación os mostramos algunos consejos y observaciones para mantener las condiciones ideales en el semillero:

  • Evitar el sol directo y las corrientes de aire. No les convienen los golpes de calor o frío.
  • Limpieza eficaz de los recipientes para evitar hongos. Si consideras que algunos están muy sucios utilizar lejía o desecharlos.
  • Crear un miniinvernadero: con un plástico polietileno (film transparente), tarros de plástico o cristal encima del semillero. Levantar de vez en cuando (sobretodo los de cristal ya que no dejan pasar el oxígeno) y regar cuando veamos que la condensación ha bajado.
  • Pulverizar los ejemplares (nebulización o fina lluvia) para mantener atmósfera húmeda.
  • Recipiente con guijarros. También la arena facilita la aireación y el drenaje.
  • Utilizar estiércol si hacemos semilleros profundos, ya que nos garantiza calor en su descomposición, es lo que se denomina camas calientes.
  • Si las plantas crecen demasiado espigadas es un indicador de falta de luz.

Fuente: ecoagricultor.com vía  AsociacionGrama

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