martes, 22 de enero de 2013

Karl Brugger y el misterio de las pirámides amazónicas.

 

piramideakahim-Revista-Veja
Los misterios que rodean el Amazonas trascienden las fronteras de Brasil.

El periodista y sociólogo alemán Karl Brugger, en “La crónica de Akakor”, describe con precisión una de las leyendas más significativas de la Región Amazónica, que trata de la existencia de una antigua civilización, que estaría localizada en la Sierra de Gupira, en la región de alto Río Negro.

Esta civilización, muy evolucionada en el pasado, habría desaparecido antes del descubrimiento de Brasil. Brugger cuenta que su hallazgo comenzó en 1971, en Manaos, donde el piloto suizo Ferdinand Schmidt conoció a Tatunka Nara, que afirmaba ser nativo de la tribu Urgha Mogulada, que habitaba en el interior de la selva.

Brugger viajó a Manaos y se puso en contacto con el indígena, que afirmaba ser hijo de un soldado alemán y una india y que en perfecto idioma alemán le cuenta que en la región existían tres ciudades habitadas por su pueblo, Akahim, Akakor y Akanis.


Karl-Brugger

En la ciudad de Akahim existiría un objeto grande y muy antiguo, que les fue entregado a los sacerdotes de la tribu por los dioses venidos del cielo, según Nara, tal objeto de acuerdo con las tradiciones, “comenzaría a cantar cuando los dioses volvieras a la tierra”.

Brugger fue con el nativo hacia el interior de la floresta, con el propósito de encontrar lo que él imaginaba una ciudad precolombina todavía habitada por descendientes de sus fundadores y repleta de ruinas de templos y pirámides.

Al volver de su viaje se mostró evasivo sobre sus descubrimientos y recién en 1976 lanzó su libro, que cuenta su llegada a la tribu y el contacto con los indios.

Al tomar conocimiento de la historia, el escritor Erich von Dänike se dirigió a Manaos, en 1977, y contactó a Tatunka Nara. El nativo también le hizo a él las mismas revelaciones contadas anteriormente a Brugger, pero agregó que el objeto estaba emitiendo un ruido semejante al de los enjambres de abejas, lo que demostraría estar próximo el momento en que los antiguos dioses volverían, aseguró Nara.

Dänike le encargó a Schmidt acompañar a Nara hasta la ciudad de Akahim y obtener el misterioso objeto que cantaba y que le dijo que lo hiciera a cualquier costo.

Fue entonces organizada una nueva expedición para explorar la ciudad perdida, de la cual también participó el renombrado arqueólogo brasilero Roldão Pires Brandão, que hacía un tiempo estaba buscando una antigua civilización que pensaba existía en los márgenes de uno de los afluentes del Río Amazonas.

En la 5ta. Reunión Mundial de la Ancient Astronaut Society, que fue realizada en julio de 1978, en Chicago (EE.UU), Dänike habría informado a los participantes que esperaba que una expedición tuviese éxito y trajera la prueba tan aguardada de que un pueblo nativo que estaría en contacto con extraterrestres.

Desgraciadamente, por diversos problemas del viaje y también algunos creados por Brandão (el arqueólogo), que fue baleado en forma accidental, el hecho tan esperado no sucedió y la expedición se vio forzada a volver estando a sólo dos días de distancia de la ciudad perdida.

En esa misma ocasión, comenzaron a correr rumores que un grupo de estudiosos ingleses también estaría intentando llegar a las ruinas, partiendo desde Venezuela.

Temiendo perder la primicia del descubrimiento, Brandão comunicó a la prensa la existencia de las pirámides en el lugar, ya vistas anteriormente por Brugger.

Brandão consiguió que varios medios dieran la noticia de su descubrimiento al mundo. Un equipo de la revista Veja (publicación muy conocida en Brasil) sobrevoló la región de la Sierra da Guipara y el 1 de agosto de 1979, divulgó  un reportaje mostrando estructuras piramidales cubiertas por la vegetación. Las pirámides tienen una base cuadrangular, la más elevada tiene unos 150 metros de altura, las otras dos son menores. Brandão manifestó que son idénticas a las descubiertas en Mèxico.
Luego de la realización del reportaje, comenzaron a surgir diferentes versiones sobre las pirámides.

El geógrafo Aziz Ab’Saber, director del Instituto de geografía de la Universidad de San Pablo (USP), declaró que las formaciones piramidales eran apenas montañas. “Son importantísimos documentos geológicos comunes en la región” informó el científico y así se creó un tiempo de espera sobre el origen de las pirámides.

El 8 de enero de 1984 el diario El Estado de San Pablo, hizo renacer la discusión al publicar un artículo en que presentaba posibles respuestas para solucionar el enigma.

Allí se dijo que el indígena Tatunka Nara sería un ex marinero de guerra neurótico que se había establecido en el Amazonas, donde creó la historia fantástica de las ciudades perdidas.
A pesar de ser una versión aceptable de los acontecimientos, las cuestiones sin respuestas siguen siendo muchas y hacen que las dudas persistan.

¿Cuál era el nombre del marinero que se convirtió en Tatunka Nara? Algunos dicen que un periódico localizó en Alemania a la ex esposa de Tatunka y que la trajeron a Brasil para que lo identificara.

Tatunka-Nara

¿Qué argumento le llevó al experimentado reportero Karl Brugger a aceptar su historia sobre las ciudades perdidas?
Preguntas como estas todavía se encuentran sin respuesta.
Y además, otra incógnita:

En 1984 también, en la playa de Ipanema en Río de Janeiro a plena luz del día Karl Brugger recibe un disparo de un asaltante que no le robó nada y el periodista muere en forma instantánea.
Se comentó que Karl iba a hacer pública fotos y filmaciones que probaban que hubo un asentamiento del Tercer Reich en la parte alta del Río Negro.

Entonces la gran pregunta es ¿estaremos delante de formaciones geológicas, restos de un asentamiento del Tercer Reich o realmente se trata de monumentos alienígenas?


Fuente: lanzadeldestino.com

No hay comentarios:

Publicar un comentario