jueves, 6 de diciembre de 2012

El Centro Corazón.


Naturalmente, existe una razón para que hayáis resurgido, aquí y ahora, ¿la conocéis? ¿Sabéis cual es vuestro trabajo? ¿Cuál es vuestro propósito? ¿Os dais cuenta que cada vez que os referís a vosotros mismos, vuestro dedo apunta directamente hacia el corazón, no a vuestro cerebro? Ahí está la respuesta, en el Centro Corazón, lo que hace vibrar vuestro corazón es lo que tiene prioridad en vuestra vida, la expresión de vuestra conexión infinita con el latido omnipresente de la esencia de la naturaleza, la Inteligencia Universal, el Todo.

El hemisferio izquierdo de vuestro cerebro calcula, soluciona cosas, razona, analiza y os conduce a una toma de decisiones lógicas para vosotros. El hemisferio derecho representa vuestro lado intuitivo y va más allá de la razón y del análisis; esa es la parte de que siente cosas, que es sensible al Amor, la que se emociona con todo lo que es importante para ti, la que os permite destilar sentimientos sublimes has
ta producir lágrimas cuando tomáis en brazos a vuestros hijos o cuando os sumergís en la belleza de un día glorioso.

El lóbulo izquierdo del cerebro puede analizarlo, mientras que el derecho os permite sentirlo, sin embargo, existe un tercer punto situado en el mismo centro del pecho, al que llamamos el Centro
Corazón y que constituye una presencia intuitiva invisible que siempre os acompaña; ese es el centro nuclear de vuestra intuición, de vuestra imaginación y sexto sentido; lo que algunos llaman, la voz interior, el Dios interior o la voz de la conciencia. Este centro invisible os alerta cuando os paséis un día más haciendo algo que no sea parte de vuestra pasión en la vida y que os haya sido dictado cualquier otra persona, es decir, cuando os salgáis de vuestro propósito, siempre lo notaréis porque vuestros pensamientos se dirigirán hacia esa frustración naciente.

A lo mejor no reaccionáis a tiempo, pero tened por seguro que esa voz interior seguirá presionándoos para que actuéis con la mayor inmediatez posible; es como si vuestro hemisferio izquierdo estuviese emitiendo pensamientos en la línea de “ten cuidado, no te arriesgues, puedes fracasar, a lo mejor decepcionas a todos los que tienen un punto de vista diferente acerca de lo que deberías estar haciendo", mientras el hemisferio derecho de vuestro cerebro emite también pensamientos que envía hacia todos lados, incluyendo el Centro Corazón, obligándoos a tener que decidir, pues bien, cuando llegue ese momento en el que sois conscientes de que debéis decidiros por un pensamiento determinado, por emprender un cierto camino, podéis estar seguros de que os estáis equivocando, puesto que si hubieseis seguido el impulso de vuestra intuición, desde el Centro Corazón, que no está sujeto a la acción de dos lóbulos, o hemisferios, sino solo de uno, encontraríais que ese rayo de luz siempre marca el camino y la dirección correcta, en cualquier circunstancia y situación.
 
 
Fuente: Ángel Luis Fernández

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