Una columnista del diario británico The Guardian ataca esta pregunta, enviada por un lector, respondiendo de forma tajante: las personas que usan ropa con el nombre de la marca estampado de forma conspicua “son estúpidas”. La respuesta puede ser un poco simplista, pero fundamentada. Hadely Freeman justifica su respuesta diciendo que es valido llamarlos estúpidos ya que “piensan que tú eres estúpido, porque piensan que te impresionan flasheando las marcas”. Además de que las marcas que muestran sus nombres de forma tan evidente son generalmente marcas que no precisamente quieres mostrarle a la gente, dice esta periodista, como “la ubicua y prostituida Emporio Armani”.

Pero la verdadera razón por la que podríamos cuestionar a estas personas que caen en el espejismo del marketing, sin entrar en un análisis socioneurológico, es que trabajan inconscientemente para las marcas, se convierten en publicidad ambulante, han introyectado su personalidad como un producto. Sí, seguramente para muchas de estas personas usar el nombre de una marca no es algo tan importante, pero precisamente por eso existe una inconsciencia que podría ser llamada, un poco agresivamente, “estúpida”, al menos “banalmente aquiescente”: es lo mismo que decir, no me importa que estas grandes corporaciones sean los voceros de mi planeta, confío en ellos para marcar tendencias, para influir a las personas, para que decidan a dónde debemos ir. Puedo vivir en un mundo saturado de contaminación visual, no me importa que el cielo esté lleno de marcas, les confío mi identidad.


Fuente: pijamasurf