jueves, 23 de agosto de 2012

Descubierta la función que desempeña el apéndice (fosa iliaca derecha) de nuestro sistema digestivo, es un refugio bacteriano.


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Son muchas las personas que han sido operadas de apendicitis, cuando el apéndice situado en el intestino grueso se inflama, hay que extirparlo, ya que se podría agravar la situación pasando a una seria infección denominada peritonitis. En principio se creía que el apéndice era un órgano inútil, vestigio de la evolución, un error de diseño, etc., pero esta percepción puede cambiar.

Un grupo de científicos de la Facultad de Medicina de la Universidad de Duke, parece que ha descubierto cual es la verdadera función de este apéndice. Según los investigadores, su función básica radicaría en la protección y producción de los distintos microorganismos beneficiosos que habitan en nuestros intestinos.

Entonces extirpar el apéndice podría resultar un error, el órgano en cuestión permitiría la recuperación del sistema digestivo si este se viera afectado por una enfermedad que arrasara con la flora bacteriana, como por ejemplo el cólera. La conclusión es que el apéndice es un refugio bacteriano o al menos esa es la teoría que ahora se baraja, es como si fuera el invernadero en el que nuestro organismo cultiva las bacterias beneficiosas.

Los investigadores también indican que actualmente el apéndice no tiene razón de ser y menos en los países desarrollados, ya que si una enfermedad elimina nuestra flora bacteriana, la podemos recuperar de varias maneras. No es el caso en los países subdesarrollados en los que las enfermedades no son tratadas adecuadamente por la carencia de medios, aquí el apéndice contribuye en la recuperación del sistema.

Todavía se deberán realizar más estudios, los expertos indican que de todos modos, si se inflama es recomendable extirparlo, quién sabe, podría ser que de algún modo, extirpar el apéndice influya en nuestra calidad de vida o en la aparición de determinadas enfermedades en un futuro. Como hemos dicho antes, nuevos estudios terminarán por dar respuesta a las nuevas preguntas surgidas.

Los datos del estudio han sido publicados en la revista electrónica Journal of Theoretical Biology.

VelSid | 7 de octubre de 2007

Vía | El Nuevo Herald
Más información | Science Direct
Más información | Duke University School of Medicine
Más información | Wikipedia


(Nota: Alguno de estos enlaces parece que ya no están disponibles.)

Fuente: m.xatakaciencia.com

1 comentario:

  1. Explicación un poco más ampliada extraída del foro Mancia.org, comunidad de ciencias de la salud, por el usuario Iván.

    "La utilidad del apendice.

    Descubren, finalmente, para que servía el apéndice.

    Varias generaciones de médicos vienen repitiendo, desde hace décadas, los textos de diversos libros de anatomía. Y todos coincidien en algo: el apéndice es una parte del intestino grueso que no sirve, desde el punto de vista funcional, para nada conocido.

    Y este hecho lo atestiguan millones de operados que se recuperan y viven perfectamente bien tras una dolorosa apendicitis y su correspondiente extracción operatoria.

    Lo interesante es que recientemente un grupo de investigadores postuló, y parece poder comprobar, cual fue la verdadera función que cumplía esta remota parte del cuerpo, al menos en un pasado lejano.

    La guarida de las bacterias

    Para un grupo de profesionales médicos de la Facultad de Medicina de la Universidad de Duke, el apéndice “funcionaba como es una especie de reservorio de bacterias que el organismo necesita imperiosamente tener en su interior para poder estar saludable”.

    Y esta teoría la publicaron en la revista científica "Journal of Theoretical Biology".

    En concreto, lo que explican es algo muy lógico. Parten de la base de que convivimos con millones y millones de diversas familias de bacterias benéficas, que nos ayudan a la digestión de los alimentos y que habitan nuestros intestinos. El problema es que tras algunas infecciones con diarreas muy fuertes, esa población de bacterias necesarias podía quedar tan diezmada que la persona que ya no las tenía en su interior podía terminar muriendo de desnutrición.

    Allí entraba, posiblemente, a funcionar el apéndice según los investigadores, ya que actuaría como un resevorio de bacterias saludables que, una vez pasada la diarrea, se expandirían y repoblarían el intestino para volver a lograr el saludable equilibrio biológico de la normalidad.

    Más extraño todavía

    Los médicos William Parker y Randal Bollinger, fueron un paso más adelante, todavía: "nuestros estudios indican que el sistema inmune del cuerpo no sólo no ataca a las bacterias benéficas, sino que también protege sus colonias y las alimenta. Así, protegiendo a las “buenas” bacterias que habitan a lo largo de las paredes internas del intestino, disminuyen las posibilidad de que las malas y/o peligrosas logren hacerse fuertes y desaten una infección peligrosa”

    Parker, además, ha completado su hipótesis de la siguiente manera: en las sociedades primitivas, cuando no existía la medicina tal como ahora, ni la higiene o el agua potable para grandes cantidades de personas, estas infecciones y diarreas que “vaciaban” al intestino de sus parásitos benefactores eran muy comunes. Y por eso se necesitaba luego que salieran las reservas desde el refugio del apéndice para volver a ocupar su lugar en el intestino.

    Lo más llamativo es que en las sociedades modernas su función ya no es tan necesaria porque las infecciones se controlan mucho antes de que causen un gran deterioro en nuestra fauna interior y –además- porque con medicamentos y cultivos es posible “replantar” la fauna bacteriana en forma inmediata.

    Toda esta teoría, por otra parte, es consistente con la observación de que la remoción del apéndice no tiene efectos negativos discernibles en la salud de las personas."

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